.

.

DOS PINCELADAS SOBRE HERVÁS


(S. G. I., Madrid, 13 de octubre de 2011)

EL CAMINO, EL DE DENTRO Y EL DE FUERA, NO TIENE FIN: LO CONSTRUYEN LOS PROPIOS PIES.


Es éste un viaje a paisajes naturales, pero también a mis paisajes interiores: imposible delimitar lo que queda a cada lado de la ventana que es mi cámara. Es éste un viaje iniciático al interior de vosotros mismos que pasa por mirar, también, al exterior.

Abrimos una puerta a los caminos que recorren las montañas de Hervás. También, y muy especialmente, a los caminos que os recorren y que quizá nunca hayáis osado hollar. Nos esperan muchos lugares nuevos. Y cada unos de vosotros descubrirá, por su cuenta, otros paisajes interiores no menos hermosos, una tierra virgen: vuestro pequeño reino privado.

BAJO EL SIGNO DE LA BESTIA

Templo de Baal-Shamin, Palmira
Templo de Baal-Shamin, Palmira (Tadmor‎), Siria 1996


Alguna vez he dicho que yo descubrí a Dios en el teatro de Palmira. Apenas amanecía, corría la primavera de 1996. Hoy las fotografías capturadas por los drones nos confirman que el teatro de Palmira ‒como tantos otros bienes culturales irrecuperables‒ ha sido destruido. Destruido por quienes debieran sentirse orgullosos herederos de su grandeza. Einstein tenía razón, la estupidez humana carece de límites.
Yo descubrí a Dios en un teatro de Palmira que ya no existe. ¿Significará eso que Dios tampoco existe?


El número de la Bestia es 666, William Blake
El número de la Bestia es 666, William Blake



Francesco Guccini, Dio è morto


4 comentarios:

  1. Es una pena que pasen estas cosas. Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Al margen del desgarro interior, el sinsentido es algo casi imposible de digerir para una mente racional. Como vivir en un universo paralelo. Uno que supera cualquier pesadilla. Besos.

      Eliminar
  2. La destrucción de Palmira o de los budas de Bamiyán creo que harán que siempre vea con malos ojos al islamismo radical. Es traspasar unos límites que me quedan lejos de lo comprensible y lo perdonable.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y tampoco deberíamos perdonar el expolio colonialista y oportunista del mercado negro, el generado por un (primer) mundo caprichoso e inmoral de fachada respetable. Besos

      Eliminar

Los verdaderos protagonistas estan aquí