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DOS PINCELADAS SOBRE HERVÁS


(S. G. I., Madrid, 13 de octubre de 2011)

EL CAMINO, EL DE DENTRO Y EL DE FUERA, NO TIENE FIN: LO CONSTRUYEN LOS PROPIOS PIES.


Es éste un viaje a paisajes naturales, pero también a mis paisajes interiores: imposible delimitar lo que queda a cada lado de la ventana que es mi cámara. Es éste un viaje iniciático al interior de vosotros mismos que pasa por mirar, también, al exterior.

Abrimos una puerta a los caminos que recorren las montañas de Hervás. También, y muy especialmente, a los caminos que os recorren y que quizá nunca hayáis osado hollar. Nos esperan muchos lugares nuevos. Y cada unos de vosotros descubrirá, por su cuenta, otros paisajes interiores no menos hermosos, una tierra virgen: vuestro pequeño reino privado.

ALEJANDRO CABEZA: “La pintura es memoria humana y fruto”

“La pintura es memoria humana y fruto” Entrevista a Alejandro Cabeza, Colección Contemporáneos del Mundo 29, Serie Indagación sobre la memoria y el juicio, Madrid/México D. F., 2013.

Sobre “La pintura es memoria humana y fruto”: la escritora Salomé Guadalupe Ingelmo profundiza en algunos aspectos de la entrevista así como en la personalidad del artista

“La pintura es memoria humana y fruto” se revela una entrevista sobrecogedoramente sincera. Un testimonio que combina magistralmente aspectos conceptuales y vivenciales: contenidos técnicos, dirigidos fundamentalmente a los especialistas en la materia, y otros entrañablemente humanos, anecdóticos y aptos para ser disfrutados por todo género de lectores.

El pintor Alejandro Cabeza es un profesional poco dispuesto a renunciar a sus convicciones, un artista que no se ha dejado seducir por las modas ni las exigencias del momento. Que se ha negado sistemáticamente a adoptar una visión comercial del arte. Su técnica se ha mantenido personal y ha evolucionado al margen de las corrientes imperantes; de esas normas impuestas que, como dice él, valen hoy pero ya no valen mañana. Cabeza huye manifiestamente de esquemas, y más si éstos son arbitrariamente impuestos. Porque, según sus propias palabras, “cada cuadro debería tener el derecho de ser una obra original y singular”.

Y lo cierto es que, a pesar de poseer un carácter artístico tan marcado, Cabeza desconfía de los estilos. Como si temiera anquilosarse con una mera repetición de esquemas en los que refugiarse para sentirse cómodo: “Lo que actualmente a menudo se denomina el estilo de un pintor no deja de ser, en realidad, un cúmulo de sus defectos y carencias. La evolución constante, en la que influye la emoción y el sentimiento, lo inesperado, es lo que en realidad caracteriza al estilo. Y no un sistema reiterado y convertido en un estereotipo. Muchas veces confundimos voluntariamente estilo con ismo para justificarnos. [...] Malo es cuando el artista se ampara en la originalidad para justificar lo que en realidad son carencias en la profesión... No existe libertad sin formación previa. [...] La formación siempre está presente o habría de estarlo; nos acompaña en todo momento. No se deja de asimilar y de aprender...”

Para Alejandro Cabeza imponerse retos parece una forma de evitar encasillarse, de huir del conformismo que tanto le asusta. Quizá por eso, a pesar de ser especialmente conocido por sus elegantes retratos, ha tocado todos los géneros y argumentos, siendo muy apreciados también sus paisajes y sus marinas. Por eso y porque, según él, “el conocimiento de los géneros es importante; la práctica y estudio de cada uno de ellos, de todos. Unos géneros enseñan lo que otros no pueden... Un pintor es más valioso, más completo, cuanto más consigue abarcar. La excesiva especialización nos hace autores pobres [...]”.

El secreto de su éxito entre público y crítica, que lo llevó a destacar desde muy joven y a ser incluido con sólo veintiocho años en el Diccionario de Artistas Valencianos del siglo XX (Albatros, 1999) y en Artistas Valencianos del Siglo XX (Diputación de Valencia, 2000), reside en: una sólida formación, una dedicación plena, una capacidad de trabajo casi sobrehumana y una insaciable sed de aprender. “Vivo de la pintura, para la pintura, con la pintura y por la pintura. Y a veces he soñado con el cuadro de mi vida. Cosa que me motiva día tras día porque creo que aún no lo he conseguido”.

Cabeza se muestra siempre dispuesto a analizar en profundidad las obras de los grandes maestros. Así afirma: “La formación de un pintor es producto de la experiencia y la trayectoria personal; pero también de las lecturas sobre arte... Los grandes maestros siempre me han impresionado... colocar el listón muy alto es uno de los mejores estímulos. Sentirnos minúsculos ante el talento de nuestros predecesores es de donde yo obtengo el mayor impulso para querer mejorar”.

El propio pintor defiende la necesidad de hacer convivir la ambición con la humildad: “El artista ha de saber ser también ambicioso; ha de estar hambriento de conocimiento. La humildad ha de ser la justa. El pintor debería ser lo suficientemente humilde como para aprender a encontrar la originalidad en las pequeñas cosas que la realidad le ofrece... Una buena obra de arte se revela eterna. No sufre ni siquiera las consecuencias del gusto”.

Descubrimos a un pintor realizado en el que, sin embargo, queda algún pesar compartido: “Muchos países, como el nuestro, nada han hecho por reconocer a sus propios artistas. Mientras otros, como Francia, sí han sabido comprender que el arte ofrece un elemento de prestigio para un Estado”.

“Creo que cada uno, su forma de actuar y de expresarse, acaba retratándose a sí mismo”, afirma Alejandro Cabeza. La entrevista retrata a alguien que ama profundamente su profesión. Muestra de ello son sus palabras finales:

"La pintura es memoria humana y fruto... El arte es una de las fórmulas indispensables por medio de las cuales los seres humanos se orientan en el mundo y llegan a comprender su propia naturaleza. El arte, que requiere reflexión y sensibilidad, es enemigo de los estereotipos y de las soluciones fáciles. Es contrario al salvajismo y al conformismo... El arte enseña a vivir: a ser tolerantes y a valorar y admirar el trabajo de nuestros semejantes."

Algunos de los numerosos retratos realizados por Alejandro Cabeza pueden apreciarse en: www.alejandrocabeza.net


Alejandro Cabeza (Barcelona, 1971) comenzó a recibir lecciones a los doce años y se licenció en 1993 en la Facultad de Bellas Artes de San Carlos de Valencia. Ha sido galardonado con el Premio “Alex Alemany” (1994, 1995) y el Primer Certamen Bienal “DIMENS ARTS” (2003). Su obra se encuentra en instituciones como la Diputación Provincial de Valencia, el Ayuntamiento de Barcelona, el Ayuntamiento de Valencia, el Colegio de Notarios de Valencia y el Museo Vicente Blasco Ibáñez. Su libro Luz Valenciana (2001) recoge cien paisajes de su trayectoria. Ha sido incluido en los principales diccionarios de arte valenciano por críticos como Francisco Agramunt y Lorenzo Berenguer.

4 comentarios:

  1. Estupenda entrevista. Un gusto leerla.
    Saludos

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  2. Le trasmitiré tus felicitaciones al entrevistado. Seguro que se sentirá muy satisfecho. Besos.

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  3. qué maravilla, has entrado en los fueros del artista
    geniales ambos
    saludos

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    Respuestas
    1. Es que el pintor, como su obra, está lleno de reflexiones, recursos y experiencia por compartir. Un enorme acierto el del siempre sagaz Garzón Céspedes al decidir incluirlo es su colección: el arte necesita exponentes con principios firmes e ideas claras. Besos.

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