

Podéis observar toda la ruta Hervás-Gargantilla en el plano 12. No obstante, el mapa 6-7 refleja una porción de la misma, que recoge en realidad la mayor parte del trayecto entre ambos pueblos. En este último apreciáis, además, que a lo largo del camino encontraréis varias bifurcaciones mediante las cuales podréis enlazar con la carretera de Gargantilla o con la carretera que conduce al Puerto de Honduras. Esta particularidad la convierte en una ruta bastante segura por la que caminaréis sin demasiadas preocupaciones, ya que, en el peor de los casos, si os equivocáis en algún desvío, normalmente acabaréis saliendo a lugares bien conocidos y relativamente transitados.

PROBLEMAS QUE PRESENTA LA LECTURA DEL MAPA
Diría que se trata de un recorrido bastante sencillo en el que resulta difícil perderse. Sin embargo, el plano 6-7 me parece el más conflictivo de cuantos distribuye la Oficina de Turismo, por lo que no sería extraño que os costase reconocer los lugares por los que estáis pasando sobre él (o que incluso no llegaseis a reconocerlos en absoluto). De hecho, si os fijáis bien, este mapa ni siquiera coincide con el 12 en algunos detalles (como la denominación de los arroyos, por citar un ejemplo), a pesar de reflejar un mismo espacio geográfico.

El problema fundamental del plano 6-7 es que no han sido marcados algunos caminos, la localización de otros no se adapta demasiado a la realidad, en ocasiones no se ha respetado la posición de las sendas respecto a elementos que deberían servir para orientarse (básicamente los arroyos) y, a menudo, la forma que se le ha dado a las bifurcaciones despista un poco (el autor muestra una cierta tendencia a dibujar muchas en forma de Y, cuando sobre el terreno encontraréis otra cosa).

INFORMACIÓN FUNDAMENTAL QUE DEBÉIS CONOCER SOBRE ESTA RUTA
1. Cuando el camino empiece a bifurcarse, probablemente observaréis que ambos ramales aparecen señalizados como transitables (con las típicas marcas blancas y amarillas). Es probable que ello os desconcierte, pero no hay motivo para

2. A pesar de que hay bastantes bifurcaciones a lo largo de nuestro recorrido, podemos decir que los caminos que salen del principal por la derecha os llevarán a la carretera de Gargantilla. Mientras que los que salen de la izquierda os conducirán a la carretera del Puerto de Honduras.

a) Si vuestra intención no es llegar hasta Gargantilla sino simplemente dar un paseo por el castañar sin ir demasiado lejos ni realizar demasiados esfuerzos, mi consejo es que salgáis a la carretera del Puerto de Honduras por la primera bifurcación, la

b) Os desaconsejo vivamente la siguiente bifurcación, que se puede tomar a mano izquierda apenas pasada la casilla a la que llegáis tras haber atravesado el segundo puente (el del arroyo Romanillo), y que muere en la carretera unos metros por encima de la Umbría del Rey. Se hace larga y está bastante comida por la maleza. Se trata de una senda muy poco transitada que se va estrechando progresivamente. De hecho, llegará un punto en el que aparentemente desaparecerá y probablemente creáis que no tiene salida.

c) La bifurcación que el plano os propone para llegar a la carretera del Puerto de Honduras, la que aparece marcada en rojo, es relativamente larga (casi 2 km.) y debéis tener en cuenta que discurre enteramente cuesta arriba (la pendiente a veces resulta considerable). En realidad se trata de un camino entre fincas. Por eso encontraréis una portilla

VENTAJAS DE LA RUTA
1. Discurre casi enteramente dentro del castañar típico de la zona. Se trata de un paisaje

2. Con ella llegáis hasta Gargantilla sin pisar la odiada carretera.
3. La bajada a Gargantilla es realmente espectacular.
4. Ofrece cierta seguridad a aquellos que no se orientan demasiado

DESVENTAJAS
La ruta no os ofrece ninguna fuente de agua.
Incluso si salís a la carretera del Puerto de Honduras, hay sólo un pilón, del que apenas mana agua, casi a la altura de la tercera bifurcación (contamos siempre en orden ascendente, sujetando el plano de forma que los puentes por los que se sale del pueblo

PRECAUCIONES
A pesar de que la mayor parte del tiempo podréis caminar a la sombra, es fundamental llevar agua por los motivos apenas expuestos.
VEGETACIÓN
Por razones obvias, en el caso de esta ruta la sección que nos ocupa debe ser bastante pobre. No obstante, hay que destacar dos fenómenos dentro


En cualquier caso hay que recordar que, en primavera, el castañar suele estar lleno de pequeñas plantas en flor, como prímulas, narcisos azucenas, etc.
En la zona en la que el castañar se vuelve más cerrado y la vereda se estrecha, encontrareis bastantes ruscos.
Una vez que vayamos tomando altura, irá desapareciendo el

DISTANCIA TOTAL
Aproximadamente 7 km 700 m. de Hervás hasta Gargantilla.
TIEMPO ESTIMADO
Caminando a buen paso y a ser posible antes de que salga el sol, 1h. 15 min. ida y 1h 5 min.vuelta (siempre por el mismo camino y sin salir a la carretera del Puerto de Honduras en ningún momento).
CÓMO LLEGAR
Partimos de nuevo de La Corredera. Tomamos la calle peatonal que acaba en una enorme fuente nueva. Seguimos bajando por la carretera Hervás-Aldeanueva del Camino. Cuando veamos un cartel de carretera que marca “Cabezuela del Valle” (allí también veréis carteles para senderistas: “Senderos bosques Heidi y castañar”), giramos a nuestra izquierda como nos indica y, unos 30 m. más adelante, encontramos el cartel de carretera de Gargantilla.
Pasamos junto al cuartel de bomberos y por debajo del Puente del Monte. Entonces giramos a nuestra derecha y empezamos a recorrer la carretera de Gargantilla. Aproximadamente a 1 km encontramos un camino en tierra a nuestra izquierda (que no aparece en el plano y muere en una finca). A pocos metros se abre nuestra pista, muy ancha y marcada con un cartel que nos confirma que se trata del sendero hacia Gargantilla.
Aproximadamente a 1km 200 m. de la entrada encontramos, a mano izquierda, un sendero estrecho que no aparece marcado en el plano de la Oficina de Turismo y que no debéis confundir con el que veis en verde (que sí tiene salida a la carretera del Puerto de Honduras). Unos 400 m. después observáis que el camino se divide en dos casi del mismo ancho. El de la izquierda es el que veis marcado en verde en el plano.
El de la derecha, que pasa por encima de un pequeño puente, es el que debéis seguir.
Una vez atravesado el puente (el arroyo seco que pasa debajo es Juan Pinto), encontraréis, a unos 150 m., una bifurcación en bajada a mano derecha. Unos 50 m. después, otra a mano izquierda. A unos 70 m. se abre ante vosotros un paraje despejado en el que destaca un puente por debajo del cual sí pasa agua (el arroyo Romanillo). 15 m. antes de este puente hay una bifurcación muy ancha en bajada, a mano derecha, que conduce a la carretera de Gargantilla. Nosotros debemos atravesar el puente (debajo del cual se ha conservado otro viejo en troncos que no os podéis perder) y seguir derecho.
A unos 80 m. veréis una casilla a mano izquierda y una baliza de frente. Allí el camino se vuelve a bifurcar y debemos tomar el de la derecha (el de la izquierda es el que os he desaconsejado anteriormente para llegar a la carretera del Puerto de Honduras, pues está muy comido por la maleza). A unos 15 m. salís a una zona despejada dominada por la enorme machotera de castaños que os he marcado en mi mapa. Entonces tomáis el camino de la izquierda, que está marcado por una baliza (el de la derecha os conduciría a la carretera de Gargantilla, cerca ya del pueblo).
A unos 230 m. aparece una nueva bifurcación a la derecha, pero nosotros seguimos por el sendero principal, marcado por una baliza. Esta parte del camino a veces se vuelve empinado y se estrecha considerablemente. Tras atravesar un castañar muy cerrado (que en el plano de la Oficina de Turismo os marcan con un estrechamiento del sendero en rojo), observaréis que el camino es cortado por otro casi semicircular (que en el plano de la Oficina han dibujado también con forma de Y). Entonces nos desviamos hacia la derecha (el camino de la izquierda conduce a la carretera del Puerto de Honduras).
A unos 300 m. aparece una bifurcación en subida a mano izquierda. A unos 250, otra en subida al mismo lado del camino. A unos 750 m., una bifurcación ancha de bajada a mano derecha. Finalmente, tras una cuesta pronunciada, aparece una baliza donde pone “sendero del castañar”. Entonces el camino se divide en dos. El de la izquierda, de subida, es el que aparece marcado en rojo en el plano de la Oficina de Turismo, que discurre entre fincas y os lleva hasta la carretera del Puerto de Honduras (pero tras mucho subir y abriendo una portilla cerrada). El que sigue de frente, en bajada, es el que debemos tomar para llegar hasta Gargantilla.
En adelante no nos desviamos del camino principal y no prestamos atención a las bifurcaciones (que fundamentalmente van a dar a fincas privadas). Al poco se empieza a ver el pueblo desde lejos y, más o menos a 1 km., aparece el cemento sobre el suelo. Se puede decir que ya hemos llegado. La bajada a Gargantilla es preciosa y os deja al lado del río.
Partimos de nuevo de La Corredera. Tomamos la calle peatonal que acaba en una enorme fuente nueva. Seguimos bajando por la carretera Hervás-Aldeanueva del Camino. Cuando veamos un cartel de carretera que marca “Cabezuela del Valle” (allí también veréis carteles para senderistas: “Senderos bosques Heidi y castañar”), giramos a nuestra izquierda como nos indica y, unos 30 m. más adelante, encontramos el cartel de carretera de Gargantilla.

Aproximadamente a 1km 200 m. de la entrada encontramos, a mano izquierda, un sendero estrecho que no aparece marcado en el plano de la Oficina de Turismo y que no debéis confundir con el que veis en verde (que sí tiene salida a la carretera del Puerto de Honduras). Unos 400 m. después observáis que el camino se divide en dos casi del mismo ancho. El de la izquierda es el que veis marcado en verde en el plano.

Una vez atravesado el puente (el arroyo seco que pasa debajo es Juan Pinto), encontraréis, a unos 150 m., una bifurcación en bajada a mano derecha. Unos 50 m. después, otra a mano izquierda. A unos 70 m. se abre ante vosotros un paraje despejado en el que destaca un puente por debajo del cual sí pasa agua (el arroyo Romanillo). 15 m. antes de este puente hay una bifurcación muy ancha en bajada, a mano derecha, que conduce a la carretera de Gargantilla. Nosotros debemos atravesar el puente (debajo del cual se ha conservado otro viejo en troncos que no os podéis perder) y seguir derecho.

A unos 230 m. aparece una nueva bifurcación a la derecha, pero nosotros seguimos por el sendero principal, marcado por una baliza. Esta parte del camino a veces se vuelve empinado y se estrecha considerablemente. Tras atravesar un castañar muy cerrado (que en el plano de la Oficina de Turismo os marcan con un estrechamiento del sendero en rojo), observaréis que el camino es cortado por otro casi semicircular (que en el plano de la Oficina han dibujado también con forma de Y). Entonces nos desviamos hacia la derecha (el camino de la izquierda conduce a la carretera del Puerto de Honduras).
A unos 300 m. aparece una bifurcación en subida a mano izquierda. A unos 250, otra en subida al mismo lado del camino. A unos 750 m., una bifurcación ancha de bajada a mano derecha. Finalmente, tras una cuesta pronunciada, aparece una baliza donde pone “sendero del castañar”. Entonces el camino se divide en dos. El de la izquierda, de subida, es el que aparece marcado en rojo en el plano de la Oficina de Turismo, que discurre entre fincas y os lleva hasta la carretera del Puerto de Honduras (pero tras mucho subir y abriendo una portilla cerrada). El que sigue de frente, en bajada, es el que debemos tomar para llegar hasta Gargantilla.
En adelante no nos desviamos del camino principal y no prestamos atención a las bifurcaciones (que fundamentalmente van a dar a fincas privadas). Al poco se empieza a ver el pueblo desde lejos y, más o menos a 1 km., aparece el cemento sobre el suelo. Se puede decir que ya hemos llegado. La bajada a Gargantilla es preciosa y os deja al lado del río.

Como os indicaba antes, he optado por no mencionaros las múltiples bifurcaciones que se abren aquí, pues todas conducen a fincas privadas y creo que, más que ayudaros, os despistaría. Por ello os doy las directivas fundamentales para llegar hasta la salida a la carretera, en la que encontraréis una gran portilla verde (casi a 2 km. del lugar en el que tomasteis este camino) que permanece siempre sin cerrojo para permitir la salida y entrada.
1. Seguid siempre el sendero principal y más ancho, en subida, sin desviaros ni a derecha ni a izquierda.
2. Sólo hay un caso en el que no debéis optar por el camino de subida: cuando veáis las marcas blanca y amarilla en una roca incrustada en el suelo, seguís de frente en lugar de tomar el camino de vuestra izquierda, que es de subida.
Desde luego Hervás es un pueblo precioso, felicidades, y a continuar enseñándonos su espléndido patrimonio.
ResponderEliminarUn saludo.
Ciertamente, los que contamos con una casita aquí para parar con más tranquilidad, somos muy afortunados. Gracias mil por la visita y los ánimos.
ResponderEliminarEspero seguir encontrándote a menudo por estos parajes.
Un abrazo.
Te agradezco mucho todo el trabajo, con toda la información que nos ofreces. Yo me adelanté un poco a los acontecimientos. A ver si cuando vayamos el tiempo acompaña y con el mapa y tus apuntes nos aventuramos entre los castaños.
ResponderEliminarUn abrazo.
Seguro que disfrutaréis mucho lleguéis o no a destino. Al fin y al cabo, lo importante es el camino.
ResponderEliminarEn realidad no hay nada que agradecer. Cualquier esfuerzo es poco si sirve para fomentar el amor por la montaña y la naturaleza en general. Está claro que quienes transitan este blog con asiduidad no necesitan un empujón, pero quizá sirva para concienciar a las personas que lleguen hasta aquí simplemente por casualidad. Puede que así, un día, dejen de pasar cosas como la de esta noche.
Mi máxima admiración y gratitud para quienes se juegan la vida apagando lo que otros encienden. Aquí abajo lo vivimos con el corazón en un puño, pero allí arriba, donde ya te sientes minúsculo sin que te amenace ningún peligro… No quiero ni imaginar lo que se debe de sentir en medio de las llamas.