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DOS PINCELADAS SOBRE HERVÁS


(S. G. I., Madrid, 13 de octubre de 2011)

EL CAMINO, EL DE DENTRO Y EL DE FUERA, NO TIENE FIN: LO CONSTRUYEN LOS PROPIOS PIES.


Es éste un viaje a paisajes naturales, pero también a mis paisajes interiores: imposible delimitar lo que queda a cada lado de la ventana que es mi cámara. Es éste un viaje iniciático al interior de vosotros mismos que pasa por mirar, también, al exterior.

Abrimos una puerta a los caminos que recorren las montañas de Hervás. También, y muy especialmente, a los caminos que os recorren y que quizá nunca hayáis osado hollar. Nos esperan muchos lugares nuevos. Y cada unos de vosotros descubrirá, por su cuenta, otros paisajes interiores no menos hermosos, una tierra virgen: vuestro pequeño reino privado.

SHOWING NO MERCY



Parece ser que Borges abandonó a su primera esposa despidiéndose a la francesa. Es decir, sin despedirse siquiera. Cuentan sus biógrafos que, saliendo ya por la puerta de casa como un día cualquiera, su mujer le preguntó, a sabiendas de que el plato le gustaba especialmente, si le apetecía cocido para la comida. Y él, sencillamente, con un cuajo espectacular, respondió que sí. No volvió para el almuerzo. Sencillamente no regresó nunca más. Había dado por concluido el matrimonio.
Supongo que su esposa habría considerado un detalle por su parte que la hiciese partícipe de sus planes. Imagino que esa pobre mujer hubiese agradecido saber que podía ahorrarse la molestia de poner su puchero al fuego. Especialmente porque algunos platos exigen una preparación lenta y laboriosa. En ellos invirtió una tanto mimo y esperanzas, tantas energías y afecto. Para verlos, después, desaprovechados y gélidos, correr descuidadamente por el sumidero.


La cocinera, discípulo de Murillo


Kings of Leon, Closer




2 comentarios:

Alfred dijo...

¿Y si tenía miedo que le envenenaran con tan sabroso caldo?

Salomé Guadalupe Ingelmo dijo...

Yo también creo que la clave es el miedo. No precisamente del caldo, claro.

Los verdaderos protagonistas estan aquí