.

.

DOS PINCELADAS SOBRE HERVÁS


(S. G. I., Madrid, 13 de octubre de 2011)

EL CAMINO, EL DE DENTRO Y EL DE FUERA, NO TIENE FIN: LO CONSTRUYEN LOS PROPIOS PIES.


Es éste un viaje a paisajes naturales, pero también a mis paisajes interiores: imposible delimitar lo que queda a cada lado de la ventana que es mi cámara. Es éste un viaje iniciático al interior de vosotros mismos que pasa por mirar, también, al exterior.

Abrimos una puerta a los caminos que recorren las montañas de Hervás. También, y muy especialmente, a los caminos que os recorren y que quizá nunca hayáis osado hollar. Nos esperan muchos lugares nuevos. Y cada unos de vosotros descubrirá, por su cuenta, otros paisajes interiores no menos hermosos, una tierra virgen: vuestro pequeño reino privado.

TIME-OUT

Catedral Nueva de Plasencia

Pongo la televisión y veo a un policia abriéndole la cabeza con una porra a un menor de trece años. Agrediendo después a su familia, que intenta pedir ayuda, mantenerle a él y a sus compañeros, algunos de los cuales tampoco encuentran escrúpulos para usar la violencia, alejados del herido. No es Somalia o Afganistán, sino Tarragona.

El menor no es ni siquiera un manifestante lo que tampoco hubiera justificado la brutalidad gratuita sino lo que "ellos" probablemente definirán como un "daño colateral"; un chiquillo cuya familia cometió el terrible error de salir a pasear. Es decir, a mí me sueltan la cadena y yo agredo a bulto; la cosa es saciar mi sed de sangre. Porque alguien quiere recordar a todos que la calle es suya, y no desea que quede ninguna duda al respecto. Por eso, ahí estoy yo para hacer el trabajo sucio.

Me pregunto si este individuo será igualmente valiente a cara descubierta, sin el uniforme de antidisturbio, sin su escudo y su porra. Me pregunto si se atrevería a enfrentarse a esa madre de paisano, desarmado –doblemente desarmado por carente de razones. Y sinceramente lo dudo. El valor suele ser inversamente proporcional a la agresividad. Si luego ésta se ejerce sobre los más débiles e indefensos... En efecto resulta aún más repugnante.

Me pregunto si el susodicho individuo –y los compañeros que le secundaron sin empacho conoce el significado de la palabra remordimiento. Aunque me extrañaría. Me pregunto si tiene familia. Si mañana podrá mirar a los ojos a sus hijos, a su mujer,  a su madre... Me pregunto si los suyos podrán mirarle a la cara a él.

Existen muchas formas de violencia, toda detestable: explícita o, mucho más inquietante, encubierta y enmascarada. Existe, también, la violencia institucionalizada. Un género que, justamente, ha costado gobiernos en el pasado, incluso en el reciente.

Métodos propios de otros funestos periodos, de otros abominables régimenes, ¿no nos dan mala imagen en el extranjero? Porque entiendo que en este país para algunos, como siempre, los ajenos o según qué ajenos, según su estatus cuentan más que los propios. Y la imagen, mucho más que las ideas. Que en ese sentido, las convicciones resultan siempre un incómodo lastre.

Yo, por supuesto, puedo recibir órdenes. Pero como individuo independiente que soy, tengo conciencia. ¿Acaso no nos repugnan los crímenes contra la humanidad cometidos durante la Segunda Guerra Mundial? ¿Acaso no reprobamos a quienes los cometieron, los mismos que se justificaron diciendo que sólo cumplían órdenes de sus superiores? Un soldado se deshonra antes desobedeciendo a la más elemental humanidad que a sus mandos.

Quizá haya llegado el momento de decidir de qué parte está cada uno, dónde ve la justicia y su causa. Hace muchos años ya, en 1917, otros seres humanos que podrían haberse escudado tras el mismo razonamiento, que podrían haberse limitado a actuar cumpliendo órdenes, se plantearon  la misma pregunta. No es cuestión de colores; hay personas de buena voluntad en todos los ámbitos políticos y religiosos. Es cuestión de algo mucho más básico e irrenunciable: de dignidad, honestidad y fidelidad a principios que están por encima de nosotros mismos.

Samaritana, Julio Romero de Torres

Para escuchar al grupo Quilapayún interpretando La muralla


Quilapayún tuvo su primer concierto en Madrid en el añorado pabellón del Real Madrid. Era una sala enorme, lo que preocupó a los organizadores. Fue lleno total. El ambiente, fraternal y conmovedor. Puedo dar testimonio porque yo esta allí. No era mi primer concierto. Corría el 1977, yo tenía cuatro años, pero curiosamente lo recuerdo. Recuerdo en concreto cómo participaron todos los asistentes en esta canción. Lo recuerdo como si fuera hoy. Quizá por según qué cosas no pase el tiempo. 


33 comentarios:

  1. Desde "la voz del amo" hasta aquí comparto tus ideas y pensamientos....pero no ha llegado el momento de la sincronía en la conciencia social e integridad moral de todos los seres humanos...ni creo que llegue mientras exista el dinero,la propiedad individual sin límite y las ideologías.
    Un besote.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Desde luego algunos de esos factores no ayudan nada. Pero no creo que sean totalmente determinantes. Claro que yo soy notoriamente optimista y, diría, bastante tolerante... Besos.

      Eliminar
  2. Hasta cuando estaremos en manos de estos necios. Incríble lo que tenemos que soportar, con lo hermoso que es vivir a veces...... ¡¡¡INCREÍBLE!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues habrá que ponerse a trabajar en serio para que no sea sólo a veces. Los límites siempre ha de ponerlos uno mismo, que no sean sistemáticamente impuestos por otros. Besos.

      Eliminar
  3. Es pura lógica y pura cuestión de dignidad personal, honestidad y ser coherentes con los principios.
    Esto, por desgracia, aún costará de entender para más de uno.
    Saludos.-

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya, te refieres a esas personas que ni se han molestado en buscar el significado de los términos mencionados en el diccionario, ¿no? Hay cosas, como tú dices, elementales. Siempre que uno no se empeñe en hacerse el loco, claro. Besos.

      Eliminar
  4. Dicen que debajo de cada uniforme hay una persona....Qué lindas palabras!!!...o muy fuerte es el uniforme o muy débil la persona para, en ese instante,no poder salir.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. He de reconocer que no me gustan los uniformes, ninguno. Respeto a los profesionales (cuando lo son: profesionales y respetables, quiero decir) en el ejercicio de sus funciones; es, sencillamente, una reacción involuntaria. No obstante estoy plenamente segura que es una cuestión de personas. No creo que el poder corrompa, pero sí que atrae a los corruptos. Besos.

      Eliminar
  5. Los niños de esas edades son peligrosos, igual llevan un libro bajo el brazo; creo que aun nos quedará mucho por ver. Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tan agudo como siempre. Lamentablemente sospecho que, como tantas otras veces, vas a tener razón... Besos.

      Eliminar
  6. Yo creo que muchos tienen la mano caliente y solo están pensando en currar, y cuando llegan curran. Donde está el límite, porque el que el que está quemando el contenedor también lo ha sobrepasado y al final todos pierden el sentido hasta el punto de golpear a un chaval. Esto es imperdonable y yo personalmente no entiendo nada.
    Besos Salomé.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me gustaría poder decir lo mismo, pero yo sí creo entender. Y lo que entiendo no me gusta nada, obviamente. Besos.

      Eliminar
  7. Estoy en principio en total acuerdo contigo.
    Me hago una pregunta, quien es mas violento el que quema un contenedor o el que roba, estafa y arruina a personas y familias dejándolas en la calle?
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Soy, por principio, contraria a cualquier género de violencia. No obstante la que se ejerce desde el poder resulta infinitamente más peligrosa y perversa. No se puede poner al mismo nivel del resto. Besos

      Eliminar
  8. Salomé, tú como siempre hablando alto y claro, sin miedo a llamar las cosas por su nombre. Una de las características que nos definen como humanos es nuestra capacidad para sentir empatía hacia los demás seres vivos y en especial hacia los demás humanos. La ausencia de empatía tiene un nombre muy fuerte. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Siempre digo que lo realmente preocupante, lo que hay que combatir, no son los apelativos, sino las actitudes impropias de quienes acaban mereciéndolos. La solución no es esconder, sino erradicar. Besos.

      Eliminar
  9. De nuevo una ola como la de antes avanza contra nosotros...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Qué miedo,Manuel. Pero sobre todo qué pena.Tanto andado para esto... Besos.

      Eliminar
  10. Hola Salomé,a mí también me dejó helado ver esas imágenes, se me revolvió el estómago de rabia. No es la primera vez que los Mossos se comportan como las SA. Yo, tristemente, creo que esas personas no sintieron nada más allá de temor por una posible sanción. Pero la culpa es del que sujeta la cadena, como diría Bob Dylan “él es solo un peón en su juego”.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo creo, Alberto, que cada palo ha de aguantar su propia vela. Es decir, por supuesto que tienes razón; pero resulta que eso no es eximente.Porque si todos nos limitásemos a cumplir órdenes sin permitir que nuestra propia moral las cuestionase... ¿Dónde acabaríamos? Hay que tirar de la manta, sí. Casi nunca se hace y acaban pagando sólo los "mandados". Pero esto no es incompatible con que también los "mandados" reciban su justo castigo cuando lo merezcan.
      No sé si es rabia, no lo tengo muy claro. Supongo que en un primer momento, como primer impacto, se puede hablar fundamentalmente de repugnancia. Pero creo que acaba pudiendo más la tristeza infinita que te embarga al constatar hasta donde puede llegar lo que tú creías, a priori, un semejante... Besos.

      Eliminar
  11. Entiendo que todo está bien en la medida justa, tanto los que ejercen la justicia, como el que tiene el derecho a protestar. ¿donde está el límite? eso para cada uno lo verá diferente, lo que me extraña que no se vea por igual cuando ese en "justa medida" para a ser un "abuso al uso" una agresión, violencia desmedida. La violencia al final siempre llama a la violencia.
    Un beso salomé, como siempre nos dejas que pensar y nos llenas de esta sana "droga" para volver cada día

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En efecto somos animales: no sólo una acción sino incluso una predisposición (que sin lugara duda deja rastro químico) provoca una reacción como respuesta. Creo que esto también está siendo utilizado por quienes manejan los hilos. No caigamos en la trampa; armémonos de razones. Denunciemos serena y moderadamente cuanto merece ser denunciado. Besos.

      Eliminar
  12. Estimado amigo
    Chachaaaaa, humor agradable usted en los zapatos! realmente es pequeño!
    En muchas gracias por sus deseos!
    Con gran sensibilidad, tocar el tema con la brutal paliza de niño, cuya foto de la vuelta al mundo.
    Todo el mundo se sorprendió por su ferocidad.
    Y el vídeo es genial! Y siete hombres tienen voces excelentes

    ResponderEliminar
  13. No hay nada que justifique estas actitudes. Es más, pienso que actúan bajo órdenes muy precisas de un gobierno de derechas paternalista, me recuerda la figura de los padres autoritarios de antaño que "corregían" a sus hijos a base de palos, para que aprendieran, o aquellos maestros? que popularizaban lo de "la letra con sangre entra". Reminiscencias de un pasado por desgracia demasiado fresco en la memoria. Nos están echando a la calle cada vez con motivos más poderosos. Excelente entrada, como siempre. Besos Salomé.

    ResponderEliminar
  14. Je suis d'accord avec toi, Salomé, la violence institutionnelle est inadmissible et tu fais bien de la dénoncer et la condamner, ici. Je pense que les journalistes, par leur présence et leur témoignage diminuent un peu ces risques. C'est pour cela qu'ils ne sont jamais les bienvenus sur les manifestations, que ce soit dans ton pays ou en France.
    Belle fin de soirée à toi
    Amicalement.

    Roger

    ResponderEliminar
  15. La violencia (y menos la gratuita) no conduce a nada y no soluciona problemas y menos acalla los gritos de libertad y justicia, al contrario, los hace más audibles y justificados.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  16. de nuevo,nuevamente, nos hundimos en el barco llamado patria...TENEMOS:HAMBRE,DESNUTRICIÓN DE GRADO II,MUERTES POR HAMBRE,SALARIOS RECORTADOS, AUMENTO DE IMPUETOS LUZ, GAS...QUIEN PUEDE SOSTENER MAS, ESTO? por favor...no,yo no puedo mas!...quiero irme lejos de esta patria absurda,llena de mentiras...de la REINA K...
    que dolor!...
    simplemente
    lidia

    ResponderEliminar
  17. Sobre la foto: Me encanta el juego de luces.
    Sobre el texto: cuando no se tiene la fuerza de la razón se usa la razón de la fuerza.

    ResponderEliminar
  18. Yo, en mi vida había sentido tanta vergüenza ajena como en estos últimos tiempos, a veces creo que algunos, nosotros incluso, nos estamos volviendo rematadamente locos, será quizás, a causa de algún gas que flota en el ambiente, a saber de qué color es. Hay cosas, demasiadas, que no tienen explicación lógica alguna, comportamientos, legues, decretos, decisiones. ¿Qué hacer? Apagar el televisor, taparnos los oídos, perdernos por caminos donde solo habitan claros silencios. Algunas veces no encuentro otra salida, últimamente incluso busco excusas para alejarme… ¿de qué? De casi todo. Un beso enorme.

    ResponderEliminar
  19. "legues" NO, desde luego, (el catalán me traiciona) evidentemente quería decir leyes. Besote.

    ResponderEliminar
  20. SALOMÉ ! FELIZ NAVIDAD ! -Desejo a você e aos seus familiares ou quem você ama,um Feliz Natal e um Ano Novo de ,realizações. Acredite: Não haverá Fim de Mundo em 21/12.Pode comprar os presentes e fazer planos para 2013.
    Felicidades. Continue a viver a vida e procure ser feliz.
    Antonio.

    ResponderEliminar
  21. Enorme comentario, te felicito y por supuesto lo suscribo.
    Saludos

    ResponderEliminar
  22. Te deseo felices fiestas y año nuevo, en unión de tu seres queridos.
    Un cordial saludo.

    ResponderEliminar

Los verdaderos protagonistas de este blog