

Por eso me propongo daros descripciones muy pormenorizadas de la ruta a seguir y especialmente de los lugares en los que tendréis que realizar desvíos. El objetivo es que sepáis reconocer los puntos donde hay un camino que debéis tomar, incluso si no llegáis a percataros de su existencia hasta que ya hayáis empezado a transitarlo. Así mismo, me interesa recalcar los problemas que presenta la ruta en estos precisos momentos. No para desalentaros, sino para que quien finalmente decida optar por ella sepa realmente a dónde va y salga suficientemente equipado.

QUÉ LLEVAR
1. Pantalones largos y/o bastón. Una buena parte del trayecto está tan comida por la maleza que se


PRECAUCIONES
Extremar la atención para no saltaros los desvíos comidos por la maleza. En realidad este problema se presentará básicamente en dos puntos del camino. Deberíais estar especialmente atentos cuando os vayáis acercando a las inmediaciones de los parajes conflictivos que os describo en la sección Cómo llegar.
VENTAJAS DE ESTA RUTA
1. Entrareis en contacto con un tipo de bosque realmente espectacular: el bosque galería o bosque ripario (así denominado porque crece en la rivera de los ríos).
2. Tendréis la oportunidad de admirar la espectacular calzada romana.

5. Podréis visitar el vecino pueblo de La Garganta sin necesidad de llegar por la odiada carretera (por la que además de tener que estar atentos a la circulación —que en realidad es más bien escasa— notaréis como vuestras piernas sufren las consecuencias de caminar prolongadamente por el asfalto).
INCONVENIENTES
1. La subida hasta La Garganta machaca los glúteos y abductores.

2. Ese esfuerzo, en verano, supone una perdida de líquidos considerable y un consumo de agua mucho mayor que en otras rutas. Lo que deberéis tener en cuenta a la hora de calcular cómo preparar vuestra mochila.
3. Dada la presencia de maleza en un buen ramo del camino, es muy probable que una vez en La Garganta optéis por realizar la vuelta por carretera. El trayecto es más corto por la montaña. No obstante, debido a la difícil accesibilidad, en efecto, la vuelta acaba realizándose a más velocidad por carretera.
CÓMO LLEGAR
Para tomar la ruta deberemos llegar hasta el puente que pasa sobre las vías del tren en la salida de Hervás dirección La Garganta (saliendo por la Fuente Chiquita), por el que pasa la carretera que nos lleva a este pueblo. Por tanto, hasta ese punto, el trayecto coincidirá con la primera parte de la ruta que propusimos para llegar hasta La Tejea.
Desde La Corredera accedemos al Barrio Judío recorriendo la calle Relator González. Giramos la primera calle (donde encontraremos una fuente) a la izquierda. Seguimos bajando la Calle de la Cuesta hasta el puente de la Fuente Chiquita. Lo atravesamos y entonces decidimos qué ruta tomar:
1. Continuamos de frente, tomando inmediatamente la carretera de La Garganta, y giramos a nuestra izquierda, entrando por el camino que se abre justo antes del puente sobre el que discurre la carretera.
2. Atravesamos el puente de la Fuente Chiquita, giramos a la derecha y bordeamos el río. Cuando el camino se bifurque, tomamos el de la izquierda, que se mantiene más o menos paralelo a la carretera. Pasamos por debajo del Puente Zorongollo y salimos a otro camino cubierto de cemento que da a la carretera de La Garganta. No obstante, en lugar de llegar a la carretera, os desviáis a la izquierda justo antes y pasáis bajo el puente. Atravesáis las vías del tren y salís al otro lado, junto a un cartel que nos informa sucintamente de su historia. Recordemos que el tren llegó por primera vez a Hervás en 1892, y dejó de pasar por aquí en 1985. Lo que, dicho sea de paso, supuso un duro golpe para mi abuelo, ferroviario de profesión, que pudo consolidar su relación con mi abuela precisamente porque, cuando los trenes no tenían parada en Hervás, sus compañeros maquinistas aminoraban la marcha al paso por el pueblo para que pudiese visitarla.
Tomamos el camino junto a ese cartel y 700 m. después encontramos un paraje muy verde (que reconoceréis fácilmente por la presencia de grandes alisos y de una roca con las conocidas marcas blancas y amarillas) gracias a la presencia de un regato junto a las antiguas vías del tren. Aquí seguimos por el camino de la izquierda y unos 30 m. después pasamos por debajo de un puente.

La otra opción consiste en tomar la primera bifurcación a mano derecha, que os llevará hasta la carretera de La Garganta, y una vez allí continuar hasta este pueblo por carretera. O volver a nuestra ruta (la que aparece en rojo sobre vuestro plano) mediante otro camino que enlaza más adelante la carretera con el Puente de la Candeleda.
No obstante, lo más sencillo, si queréis evitar la carretera, es atravesar con precaución el puente de La Tejea.
Una vez atravesado el puente, discurrimos más o menos paralelos a El Riato. Cuando desde lejos observéis que el camino se bifurca, empezad a fijaros atentamente en la vegetación que queda a vuestra mano izquierda, pues unos 30 m. antes del punto en el que el camino que estáis recorriendo se divide en dos (en la zona denominada El Castillo), comienza la senda que deberéis tomar (en estos momentos, tan llena de maleza que apenas es visible si no os fijáis mucho). La entrada está marcada por robles, pero cubierta por helechos y zarzas jóvenes.
Ahora nos estamos introduciendo en el bosque galería. Tendréis la prueba de que habéis tomado el camino apropiado a unos 30 m., cuando en una gran piedra incrustada en el terreno encontréis las familiares rayas. Además de enfrentaros a las zarzas, rosales y ortigas que amenazan con comerse el camino, observaréis que cerca de este punto hay incluso un árbol caído que lo atraviesa. Toca saltar por encima.
Unos 40 m. más adelante encontrareis, a vuestra izquierda, una gran casilla en un prado. A menos de 10 m., a vuestra derecha, aparece una casa abandonada y da la sensación de que el bosque empieza a hacerse menos tupido y más fácilmente transitable. Pero no os engañéis, en breve volveréis a veros rodeados de vegetación cerrada y maleza.
A unos 30 m. observaréis de nuevo las marcas en el suelo y dejaréis una portilla de palos a la izquierda, siguiendo por la derecha. En breve reencontraréis el camino empedrado que empezasteis a transitar al poco de entrar en el bosque galería. Es éste el que debéis seguir (aunque a unos 15 m. aparezca una bifurcación en tierra). A unos 30 m. aparecerá una baliza de madera que confirma que habéis tomado el camino justo.
A unos 10 m., el camino se bifurca y allí debéis tomar la senda de la izquierda y cruzar el puente que aparece ante vosotros, que es el puente de La Candeleda. Éste es el segundo punto de la ruta en el que debéis estar atentos, pues hay mucha vegetación en la zona, y la construcción no resulta visible hasta que no os acercáis bastante. Una vez atravesado éste, a unos 15 m., encontraréis una casilla en cuya pared aparecen las consabidas rayitas.
Aquí el camino empieza a volverse empinado (aunque empeorará mucho posteriormente).

Ahora tomamos el camino en tierra que se abre ante nosotros (la continuación natural del que hemos seguido hasta aquí), en cuyo centro aparece una roca marcada con las sempiternas rayas. En breve volvemos al camino empedrado, que ya no abandonaremos hasta salir a la carretera que conduce de La Garganta a Hervás, cerca de El

Más o menos a 1 km. 800 m. del punto donde vimos el cartel con la leyenda “sendero de los bosques de Hervás”, aparecerá una fuente cuya agua se acumula en un antiguo pilón de piedra. Llegados hasta este punto bajo el sol, casi un espejismo. 15 m. más arriba salimos a la carretera. La atravesamos y tomamos el camino en tierra que continúa de frente (a los pies del cual aparece un muro con otra fuente). A unos 50


Observaréis que allí hay una portilla, que es la que permite seguir el camino La Saura. Es de suponer que se mantenga abierta durante el Otoño Mágico. No obstante, aunque la encontréis cerrada en este momento, es posible pasar por un pequeño hueco en la parte baja (siempre que no seáis excesivamente corpulentos y tengáis una cierta flexibilidad).

Estamos ya muy cerca de La Garganta. Al salir de la ermita, si camináis siempre de frente, dejando la pequeña construcción a vuestras espaldas, en unos 60 m. saldréis por una portilla (al lado de la cual encontraréis un cartel que os informa de que acabáis de atravesar el Castañar del

Si tenéis el plano delante, para que no os quede duda de dónde estamos, habéis salido a la carretera a la altura del camino estrecho que se cruza con el Cordel dentro del propio Castañar del Lomo.
Para seguir La Saura y salir a la carretera de Candelario, como os propone el plano, deberíais desviaros ligeramente hacia la derecha mientras camináis por el Castañar del Lomo.
En cualquiera de los dos casos os faltan entre 500 m. (por el camino en rojo que os marca el plano) y 1 km (por la carretera en este último tramo) hasta llegar al pueblo de La Garganta.


VEGETACIÓN
Al empezar vuestro viaje en Hervás atravesaréis paisajes muy verdes formados por prados y huertas de frutales.
Cuando toméis la

Una vez que abandonemos el bosque galería e iniciemos el largo ascenso hacia La Garganta

El Castañar del Lomo, en verano, con la hierba seca, parece casi un

DISTANCIAS TOTALES
Aproximadamente 10 km. 500 m ida. Si la vuelta la realizamos por carretera, debemos calcular otros 12 km. hasta volver al centro de Hervás.
TIEMPO ESTIMADO
En las condiciones en las que se encuentra ahora el camino, 2 h. ida. La vuelta por carretera se puede efectuar, a muy buen paso, en menos de 2 h..

CONSIDERACIONES FINALES
Aunque es evidente que la antigua calzada fue conservada y reutilizada por nuestros bisabuelos (lo que demuestra que ellos eran bastante más inteligentes que nosotros, que dejamos caer en el abandono estas magníficas rutas, atajos que servirían para mantener comunicados los pueblos de la sierra), resulta imposible no maravillarse de su solidez e imponente austeridad. El Ministerio de Fomento sí que funcionaba bien en época de los romanos.
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