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| Zoo de Madrid |
lanzando, miga a miga, anécdotas
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| San José, carpintero, Georges de La Tour |
EL CAMINO, EL DE DENTRO Y EL DE FUERA, NO TIENE FIN:
LO CONSTRUYEN LOS PROPIOS PIES.
(S. G. I., Madrid, 13 de octubre de 2011)
Es éste un viaje a paisajes naturales, pero también a mis paisajes interiores: imposible delimitar lo que queda a cada lado de la ventana que es mi cámara. Es éste un viaje iniciático al interior de vosotros mismos que pasa por mirar, también, al exterior.
Abrimos una puerta a los caminos que recorren las montañas de Hervás. También, y muy especialmente, a los caminos que os recorren y que quizá nunca hayáis osado hollar. Nos esperan muchos lugares nuevos. Y cada unos de vosotros descubrirá, por su cuenta, otros paisajes interiores no menos hermosos, una tierra virgen: vuestro pequeño reino privado.
| Σα βγεις στον πηγαιμό για την Ιθάκη, | Cuando salgas para Ítaca |
Ítaca (C. Kavafis)
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| Valoración: |
Toda una oda a la resignación. No se sabe que es peor si la resignación proveniente de la esclavitud forzosa o de la voluntaria.
ResponderSuprimirBesos Salomé.
En realidad creo que muchos de mis protagonistas no se han resignado, a pesar de todo. Siguen mucho más vivos y (re)activos que muchos jóvenes. Pero la traición duele, claro, y a veces les cuesta sujetar la melancolía. Sería hermoso poderles ofrecer una nueva revolución. O la antigua con un final diverso del que otros les ofrecieron. Besos.
SuprimirY cuando somos oseznos dichosos jugando con las colmenas... miramos con osadia al tiempo, huimos de nuestro futuro, ignorando al oso abandonado que algún día, todos llegaremos a ser!!
ResponderSuprimirO no, querida Eva, o no... Besos.
SuprimirQué triste sino de rejas y mancedumbre
ResponderSuprimirsaludos
Como mi admirado Lawrence de Arabia, yo no creo en más destino que el que escribo personalmente... Besos.
SuprimirNo sé que decir al sentir el leño en la chimenea, como prende fuego sobre él y, el monte sin su piel que anda olfateando de pie el cañón que rezuma pólvora seca.
ResponderSuprimirun abrazo, Salomé.
No dejemos que otros quemen los últimos troncos. No asistamos resignadamente a la barbarie. Besos.
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